Una progresión de acordes es la secuencia de acordes que da a una pieza su columna vertebral armónica, la parte que hace que una melodía se sienta estable, tensa o inconclusa. Si sabes nombrar unos cuantos acordes de una tonalidad, ya tienes lo suficiente para escribir una que suene intencionada y no aleatoria. Esta guía cubre la teoría que de verdad necesitas, una forma paso a paso de construir una progresión en Flat, y las progresiones y los errores más útiles que conviene conocer antes de empezar.

Lo que necesitas antes de empezar
Necesitas tres cosas: una tonalidad en la que trabajar, los acordes que pertenecen a esa tonalidad y una forma de escuchar tus ideas sobre la marcha. Elige una tonalidad con la que te sientas cómodo. C mayor y A menor son buenos puntos de partida porque no usan sostenidos ni bemoles, lo que mantiene los acordes fáciles de leer y tocar. Si no estás seguro de qué tonalidad encaja con el ánimo que buscas, nuestra guía sobre elegir la tonalidad correcta es un buen lugar para empezar.
Los componentes de una progresión de acordes
Toda progresión se construye a partir de los acordes que aparecen de forma natural en tu tonalidad. Apila terceras sobre cada nota de la escala y obtendrás siete acordes, uno por grado de la escala. Los músicos los etiquetan con números romanos para que una progresión pueda trasladarse a cualquier tonalidad: en una tonalidad mayor los acordes son I, ii, iii, IV, V, vi y vii°, y en una tonalidad menor son i, ii°, III, iv, V, VI y VII. Los números en mayúscula son acordes mayores, los de minúscula son menores, y el pequeño círculo marca un acorde disminuido.
Lo que hace que una progresión se sienta en movimiento hacia algún lugar es la función armónica. La mayor parte de la música tonal ordena esos acordes en tres papeles:
- Tónica (I, iii, vi). La base. Suena estable y en reposo, y las frases suelen empezar y terminar aquí.
- Predominante, también llamada subdominante (ii, IV). Un acorde de movimiento que conduce hacia la dominante.
- Dominante (V, vii°). El acorde de tensión. Contiene la sensible y empuja con fuerza de vuelta a la tónica.
Buena parte de la música sigue el ciclo tónica, predominante, dominante y de vuelta a la tónica, porque ese patrón crea tensión y luego la libera. El último acorde o los dos últimos de una frase forman una cadencia, que decide cuán terminada suena la frase:
- Auténtica (V a I). La sensación de llegada más fuerte, usada para terminar la mayoría de las piezas.
- Plagal (IV a I). El final más suave de tipo «amén», común en himnos, gospel y blues.
- Semicadencia (termina en V). Deja la frase abierta, como si formulara una pregunta.
- Rota (V a vi). Prepara la tónica y luego se desvía a vi por sorpresa.
Cómo escribir una progresión de acordes en Flat, paso a paso
- Crea una nueva partitura y elige tu instrumento. El piano es una buena opción porque puedes ver y oír toda la armonía en un solo pentagrama. (Elegir instrumentos.)
- Ajusta tu armadura de clave y compás para que el editor sepa qué acordes pertenecen a la tonalidad y cuántos tiempos tiene cada compás. (Ajustar armadura y compás.)
- Escribe los acordes diatónicos de tu tonalidad para ver tus opciones de un vistazo.
- Elige un esqueleto. Un bucle de cuatro acordes es el lugar más sencillo para empezar: dispón I, V, vi, IV y tendrás la columna vertebral de incontables canciones.
- Introduce los acordes. Apila notas en acordes sobre el pentagrama, o añade los nombres de los acordes encima. (Entrada de nombres de acordes en Flat.)
- Reprodúcelo y ajusta. Repite la sección en bucle y baja la velocidad de reproducción si necesitas oír cada cambio con claridad.
Prueba esto en Flat: en C mayor, introduce I, V, vi, IV como C, G, A menor, F, un acorde por compás, y repítelo en bucle con la reproducción. Después cambia el último acorde de F a G, convirtiendo el final en un V. Escucha cómo el bucle de pronto quiere seguir en lugar de llegar al reposo. Ese único cambio es la diferencia entre un final resuelto y uno abierto.
Progresiones de acordes habituales para empezar
Estas cuatro progresiones abarcan una enorme variedad de música. Cada una se muestra en C mayor para que puedas tocarla enseguida:
- I, V, vi, IV (C, G, Am, F). El bucle de cuatro acordes que hay detrás de una gran parte de las canciones pop.
- I, vi, IV, V (C, Am, F, G). La progresión doo-wop de los años 50, cálida y nostálgica.
- ii, V, I (Dm, G, C). La piedra angular de la armonía del jazz: predominante a dominante a tónica.
- Blues de doce compases con I, IV, V. Tres frases de cuatro compases que sostienen el blues y el primer rock and roll, construidas sobre todo en la tónica, con los acordes IV y V aportando contraste.
Si quieres progresiones elegidas para un sentimiento concreto, nuestra recopilación de progresiones de acordes y emociones empareja siete secuencias con los estados de ánimo que tienden a crear.
Errores habituales y cómo evitarlos
- Quedarse demasiado en la tónica. Sin un acorde predominante o dominante que cree tensión, una progresión suena estática. Dale a dónde ir.
- No resolver nunca. Si cada frase termina en V o vi, la música se siente permanentemente inquieta. Cierra las frases importantes con una cadencia auténtica cuando quieras una sensación de finalidad.
- Ignorar la línea del bajo. La nota más grave de cada acorde forma su propia melodía. Un movimiento del bajo suave y sobre todo por grados conjuntos suele sonar mejor que los saltos grandes.
- Olvidarse de la melodía. Los acordes existen para sostener las notas de arriba. Si una nota de la melodía choca con el acorde que tiene debajo, cambia uno de los dos. Emparejar acordes con una buena melodía es una habilidad en sí misma, tratada en nuestra guía para escribir mejores melodías.
Comparte, exporta y encuentra inspiración
Una vez que una progresión funciona, Flat te ayuda a usarla. Comparte un enlace para recibir opiniones de otros músicos, o exporta tu partitura a PDF para imprimir, a MIDI para abrirla en un DAW, o a MusicXML para llevarla a otro programa. También puedes aprender mucho con ejemplos: explora la comunidad de Flat con sus partituras públicas y clona cualquiera de ellas para ver exactamente cómo está armada la armonía.
Escribir una buena progresión de acordes se reduce a unos pocos movimientos fiables: elige una tonalidad, usa sus acordes diatónicos, crea tensión con acordes predominantes y dominantes, y resuelve con una cadencia que encaje con el sentimiento que buscas. La forma más rápida de aprender es escribir una y escucharla. ¿Listo para escribir tu primera progresión de acordes? Prueba Flat gratis.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una progresión de acordes?
Una progresión de acordes es la secuencia ordenada de acordes de una pieza musical. Aporta el soporte armónico de una melodía y da forma a cómo se siente una sección, desde estable y resuelta hasta tensa e inconclusa.
¿Cuál es la progresión de acordes más fácil para principiantes?
I, V, vi, IV es una de las más fáciles y útiles. En C mayor son C, G, A menor y F, y funciona como un bucle que se repite bajo un gran número de canciones populares.
¿Cuántos acordes necesita una progresión?
Tan solo dos. Muchas canciones usan apenas tres o cuatro acordes. Lo que importa es la función de los acordes y cómo se mueven, no cuántos uses.
¿Cuál es la diferencia entre una progresión de acordes y una cadencia?
Una progresión es toda la secuencia de acordes, mientras que una cadencia es solo el último acorde o los dos últimos de una frase, que indican cuán completa suena, como V a I para un final firme.
¿Necesito saber teoría musical para escribir una progresión de acordes?
No. Conocer los acordes diatónicos de una tonalidad y unas pocas progresiones habituales basta para empezar. Escuchar tus ideas con la reproducción te enseña rápido lo que funciona.